Mañana comienza un nuevo ciclo de cine organizado por la
Fundación Caixa Galicia dedicado a las
road movies que podrá verse en las siete sedes que esta entidad tiene en Galicia: A Coruña, Santiago, Ferrol, Lugo, Ourense, Pontevedra y Vigo. En cada una de esas ciudades el primer pase irá precedido por una conferencia-presentación que correrá a cargo de gente de reconocido prestigio, como Suso de Toro, Miguel Anxo Fernández o José María Folgar de la Calle, excepto en el caso de Lugo, que lo presento yo. Son ocho películas en total, todos ellas muy recomendables y algunas verdaderamente imprescindibles, que les comento ahora en orden cronológico de rodaje:
Ocurrió una noche (It happened one night): una pobre mujer rica y un periodista en busca de una historia que contar; el amor, por supuesto, acabará naciendo entre ellos. Una comedia modélica y audaz de Frank Capra con un Clark Gable arruinando a los fabricantes de camisetas y una Claudette Colbert enseñándonos a hacer auto-stop. Ganó los cinco Oscars principales -película, director, guión, actor y actriz protagonista-, un hito que no se repetiría hasta cuarenta años después con
Alguien voló sobre el nido del cuco.
Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath): la demostración de que es posible coger una obra maestra de la literatura y convertirla en una obra maestra del cine. Un prodigio más en una carrera, la de John Ford, repleta de piezas deslumbrantes. Un retrato valiente y revolucionario de la América de la depresión que sirve por sí solo para desechar de una vez por todas la absurda fama de ultraconservador del genial director irlandés. Guarden en su memoria las palabras de Tom Joad/Henry Honda:
Wherever you can look - wherever there's a fight, so hungry people can eat, I'll be there. Wherever there's a cop beatin' up a guy, I'll be there. I'll be in the way guys yell when they're mad. I'll be in the way kids laugh when they're hungry and they know supper's ready, and when the people are eatin' the stuff they raise and livin' in the houses they build - I'll be there, too.
Dos en la carretera (Two for the road): el film favorito de mi amiga
Fanny Brice. Sigue siendo hoy una obra arrebatadoramente moderna. Imposible no sentir muy cercanos a los personajes de Albert Finney y a Audrey Hepburn, protagonistas de este sensacional retrato sobre el amor y el desamor.
Buscando mi destino (Easy rider): inevitable en un ciclo como este. No es una gran película, pero hay que verla.
El demonio sobre ruedas (Duel): el primer largometraje de Steven Spielberg, mucho antes de que le entrase la conciencia social y política, pero también antes de que se volviese insoportablemente convencional. La del camión, ya saben.
Un mundo perfecto (A perfect world): detesto a Kevin Costner. A Clint Eastwood no, pero tampoco encuentro en él nada que me interese especialmente.
Un mundo perfecto le gusta a alguna gente inteligente; no soy yo uno de ellos, pero no se la pierdan, por si acaso.
The Straight story (Una historia verdadera): alguien la definió como una "road movie a cuarenta kilómetros por hora". David Lynch viste ropas clásicas sin traicionar ese universo personal suyo siempre tan estimulante. Una hermosísima joya.
Entre copas (Sideways): uno de los mayores éxitos del cine independiente de los últimos años. Alexander Payne es un excelente guionista, autor de una genial sátira del sistema electoral americano llamada
Election. El único problema de
Entre copas fue el hecho de que llegó hasta nosotros con una colección de premios y buenas críticas tan gigantesca que era difícil no sentirse un poco decepcionado al verla. Vayan sin prejuicios, y a ser posible sin mucha información, y descubrirán una magnífica comedia con toques ligeros de amargura.
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