uno (telegráfico)
Un falso documental que acaba siendo tremendamente reiterativo (
C.S.A: Confederate States of America). Uno de esos films corales españoles con gente que sufre muchísimo y procura decir frases vacías que pretenden ser muy intensas (
Malas temporadas). Una película mexicana esteticista, tonta y a ratos ruidosa en la cual la mayor transgresión reside en la dicción y el peso de la pareja protagonista (
Batalla en el cielo). Un documental muy interesante pero también muy convencional que revisa uno de los grandes mitos del cine porno (
Inside Deep Throat). Una biografía demasiado larga de Charlie Parker (
Bird), la primera joya de Jean Luc-Godard (
À bout de souffle) y una obra maestra para ver de rodillas (
Ordet).
siete

La nota que yo le puse a la magnífica
Free Zone, de Amos Gitai. No muy bien narrada en general, con partes algo mal cosidas pero con un trío de actrices fantástico encabezado por la siempre hermosa Natalie Portman acompañada de Hanna Laszlo, ganadora del premio a la mejor interpretación feminina en Cannes, y Hiam Abass, la madre del suicida Said de
Paradise now. Memorable el largo plano inicial con una llorosa Natalie Portman al tiempo que suena una arrebatadora versión de Chava Alberstein de la canción
Had Gadya (si alguien la tiene que me la mande al correo, por favor!). Más memorables aún son esos deslumbrante minutos construidos con imágenes superpuestas unas a otras que nos cuentan de modo simultáneo un viaje a Jordania y el encuentro/desencuentro de la protagonista con su novio. Pero lo mejor de todo, lo más grande de todo, y con mucha diferencia, es el portentoso, extraordinario, sublime final, con esas dos mujeres discutiendo hasta la extenuación dentro del coche mientras la más joven huye corriendo quien sabe a qué lugar, en una metáfora tan simple como efectiva del eterno conflicto palestino-israelí.
tres

La puntuación que le dí al terrible pastelón indio
Water (Agua), de Deepah Mehta, aunque ya se encargaron
otros de subirle absurdamente la media. Un film muy mal dirigido -y peor montado- que ofrece una combinación torpe de exotismo y buenas intenciones, con un ligero toque de feminismo-soft, ideal para ese típico público occidental al que le gusta exhibir de vez en cuando un cierto interés por el multiculturalismo. Un verdadero empalago. O eso, o que yo
no tengo corazón.
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