Año de producción: 2004 (Senegal-Francia)
Dirección y guión: Ousmane Sembene;
Productores: Thierry Lenouvel y Ousmane Sembene;
Dirección de fotografía: Dominique Gentil;
Montaje: Abdellatif Raiss;
Música original: Boncana Maiga;
Diseño de producción: Joseph KPobly.
Reparto: Fatoumata Coulibaly
(Colle Ardo Gallo Sy), Maioumna Hélène Diarra
(Hadjatou), Salimata Traore
(Amsatou), Aminata Dao
(Alima Ba), Dominique T. Zeida
(Mercenario), Mah Compaore
(Mujer encargada de la ablación).
Nacido hace ochenta y dos anos en Senegal,
Ousmane Sembene fue el primer cineasta africano en alcanzar una cierta repercusión internacional como autor de una obra exhibida y premiada en diferentes certámenes europeos a partir de los años sesenta. Nunca, sin embargo, disfrutó su filmografía de una distribución comercial normal, y hasta el momento ninguna de sus películas había sido estrenada en España. El exitoso paso de
Moolaadé por el Festival de Cannes del 2004, en el que recibió el galardón "Un certain regard", permite que hoy tengamos la oportunidad de ver esta obra maestra dentro de los limitados circuitos de versión original.
El hilo argumental de
Moolaadé es muy simple. La historia comienza cuando cuatro niñas escapan del rito de la ablación refugiándose en casa de Colle Ardo, una mujer que varios años atrás impidió que su propia hija Amsatou fuese sometida a tal práctica. A partir de ese momento entran en conflicto dos valores tradicionales: por una parte la
salindé, la "purificación" por la brutal vía de la mutilación genital, y por otra el
moolaadé, el derecho de asilo y protección. Con su decisión de acoger y ayudar a las niñas Colle Ardo provoca una crisis en la vida de la aldea; Colle incluso acabará pasando por el sufrimento del castigo y la humillación pública antes de que su postura salga triunfante, desencadenando una auténtica rebelión de mujeres que exigen que nunca más niña alguna sea mutilada. Y es que -no se lo voy a negar- el final de
Moolaadé es esperanzador, positivo y un poco ingenuo, aunque también es cierto que para aquel entonces el espectador ya ha tenido ocasión de ver suficientes momentos de genuino dramatismo.
El principal destinatario del film es, con seguridad, el público africano. No podemos entregarnos a él con el habitual sentimiento occidental de superioridad, esperando recibir un mensaje política y socialmente combativo que dicho sea de paso tampoco es tan frecuente en el cine de nuestras latitudes. Aún así,
Moolaadé es una apuesta decidida por la libre elección de la mujer, cosa que Ousmane Sembene explica de un modo audaz y conmovedor, otorgando todo el peso del relato a un personaje inolvidable, la Colle Ardo que interpreta con energía y bravura Fatoumata Coulibaly.
Moolaadé es una película ideológicamente inequívoca, un feroz canto a la libertad, incluida la libertad de expresión y de comunicación conculcada en un pueblo en el que los hombres prohiben la radio por considerarla culpable de transmitir mensajes contrarios a la tradición. Ousmane Sembene retrata los hechos con vigor pero sin efectismos, optando con veterana sabiduría por la naturalidad; una naturalidad que se revela especialmente valiosa en su tratamiento del dolor y de la muerte.
Repleta de pequeños detalles que no escaparán al ojo atento (fíjense, por ejemplo, en los carteles que asoman por el puesto de venta ambulante del "Mercenario", un personaje decisivo en la historia; o en la relación que mantiene Colle Ardo con las otras esposas de su marido),
Moolaadé es una obra hermosamente colorida y vitalista, una de esas piezas magistrales que contribuyen a hacernos mejores personas. Yo no puedo dejar de hacer mías las palabras que escribió sobre ella Lisa Schwarzbaum en
Entertainment Weekly "This great work of art has the potential to change the world".
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