Título de estreno en España: Como una imagen;
Año de producción: 2004;
Dirección: Agnès Jaoui;
Guión: Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri;
Fotografía: Stéphane Fontaine;
Montaje: Francois Gedigier;
Diseño de producción: Olivier Jacquet;
Vestuario: Jackie Budin;
Música original: Philippe Rom;
Reparto: Marilou Berry
(Lolita), Agnès Jaoui
(Sylvia), Jean-Pierre Bacri
(Etienne), Laurent Grevill
(Pierre), Virginie Desarnauts
(Karine), Keine Bouhiza
(Sèbastien), Grégoire Oestermann
(Vincent), Serge Riaboukine
(Félix), Michèle Moretti
(Edith).
Lolita Cassard es una joven de 20 años con una cierta falta de autoestima. No es delgada y hermosa como las muchachas que pueblan las revistas y ni siquiera recibe el cariño suficiente de su padre, Etienne, un escritor célebre y engreído acostumbrado a disfrutar de la admiración que en su entorno todos le profesan y que exhibe como novia a Karine, una chica hermosa y dulce casi de la misma edad que su hija. Lolita va a clases de canto con Sylvia Miller, una profesora algo aburrida de su vida rutinaria que sólo empieza a prestar verdadera atención a su alumna cuando descubre que es hija del autor al que ella admira. Su marido, Pierre Miller, también es escritor, aunque hasta el momento no ha tenido mucha fortuna. A esa galería de personajes se le une otro más, Rachid, o si prefieren Sèbastien, como se hace llamar para evitarse problemas, un joven al que Lolita ayuda sin pensárselo prestándole su chaqueta al verlo tirado en la calle, borracho. Partiendo de estos elementos la portentosa pareja que forman Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri es capaz de construir una de esas joyas gracias a las cuales uno sale del cine lleno de felicidad, caminando un par de palmos por encima del suelo. Galardonada con el premio al mejor guión en Cannes y proyectada en la sección Zabaltegi del Festival de Cine de Donostia,
Comme une image es sin duda una de las más grandes películas de este año, una obra maestra deliciosa e inteligente en la que todo está en su justa medida.
Comedia vitalista guiada por un sutil entusiasmo que se hace explícito en su gozoso final,
Comme une image es, en esencia, una obra sobre la necesidad que tenemos de ser reconocidos. Todos los personajes buscan a alguien que les muestre aprecio, a ellos y a lo que hacen. Lolita busca alguien que la ame tal y como es, que la aparte de su sentimiento de frustración y no la haga estar permanentemente en guardia. Pierre necesita ser valorado como escritor, y su esposa, Sylvia, el estímulo preciso para comprender que lo que hace merece la pena. Incluso el arrogante Etienne está en el fondo desesperado: tiene miedo de envejecer, de perder el amor, de que lo abandonen. Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri se divierten además ironizando sobre las relaciones de poder que se establecen entre las personas, que con frecuencia se someten unas a otras aceptando pequeñas humillaciones con insólita parsimonia. Sólo un personaje escapa por completo de la actitud servil que todos muestran hacia Etienne: Sèbastien, el amigo tierno y honesto que se enamora de Lolita cautivado por su bondad, sin dejarse influir por intereses espurios ni por la dictadura de la imagen.
Lleno de música y de literatura, de amor y de humanidad,
Comme une image es un film sólidamente edificado sobre los únicos soportes infalibles para hacer buen cine: un guión espléndido con diálogos brillantes, un buen reparto y un magnífico y casi invisible trabajo de dirección. Así de fácil.
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